
El invierno trajo el gusto amargo de un amor sin despedidas terminantes, el frió congelo esos momentos eternos en recuerdos que solo el inconsciente podría analizar.
Lo malo se hizo bueno y viceversa, los valores de la primavera quedaron allí, lejanos…me pregunto todas las noches si mi otro yo es capaz de hacer magia y hacerlos florecer.
Y de nuevo vuelvo, una mil veces vuelvo al mismo lugar…
Pensando que el hogar es la morada me contradigo, y mi corazón se detiene un instante en tu mirada, ya sin magia…
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