viernes, 23 de mayo de 2008

Primavera



El invierno trajo el gusto amargo de un amor sin despedidas terminantes, el frió congelo esos momentos eternos en recuerdos que solo el inconsciente podría analizar.

Lo malo se hizo bueno y viceversa, los valores de la primavera quedaron allí, lejanos…me pregunto todas las noches si mi otro yo es capaz de hacer magia y hacerlos florecer.

Trato de poner los pies en la vereda del frente, donde el sol y la luna se pueden ver con los ojos cerrados, pero estoy ciega y no puedo llegar hasta allí...las calles de repente son mares y los brazos me pesan cuando intento llegar a la orilla…

Y de nuevo vuelvo, una mil veces vuelvo al mismo lugar…

Pensando que el hogar es la morada me contradigo, y mi corazón se detiene un instante en tu mirada, ya sin magia…

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