
Me agarró las muñecas (mi Aquiles) y me dijo que los ángeles estaban mirando, expectantes de lo que la lluvia va a llover esta primera vez…lo mire con lluvia en mis ojos y no dije nada, porque nada entendía…
-Espera, dijo...y el agua empezó a derramarse de las nubes…
Ahí lo sentí…el cambio esta aquí, y suspire
-Bienvenida a mi…
La lluvia de ese día me devolvió el alma que perdí en una de mis tantas apuestas.
1 comentario:
A pesar de la nostalgia que siempre hay en un poeta, veo tanta frescura en tu poesía! Ha sido un gusto tener la oportunidad de leerla.
Cariños
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