
Las mañanitas resuenan con olor a mate cocido, y mientras la puerta del baño se abre y se cierra trato de amontonar las mejores películas del año que se posó sobre mis pies…
Tanto para olvidar me recuerda que todo estuvo ahí, que el destino hizo un jugo de naranja para beberlo en ayunas y asi saborearlo mejor…
Las semillas de mi tanjarina hacen efecto invernadero, aplaudo y despido la cáscara dura que cayo en el resumidero…
Las alas de mi abismo cerebral finalmente se abren y empiezan a marcar hilitos de humo alrededor del reloj casi lunar que rige cinco de mis nueve vidas.

